Mi niña tenía apenas unos días de vida, yo radicaba fuera de mi país y tenía a mi mamá de visita ayudándome con el cuidado de mi recién nacida. Recuerdo la sensación de alivio que tenía cuando después de unos minutos que mi bebé empezaba a llorar en mis brazos, venía mi mamá para cargarla y “milagrosamente” la hacía callar y dormir.

Pero cada vez que pasaban los días esa sensación de alivio me dejaba un mal sabor de boca… ¿No podía yo calmar y hacer dormir a mi bebé? Talvez con algo más de persistencia?, talvez si intentaba por más tiempo y probaba diferentes estrategias? Cosa que tuve que hacer luego, al cabo de dos meses, cuando ya todas las visitas se habían ido. Solo en ese momento experimenté la frustración de no saber cómo calmar a mi bebita, de tenerla en mis brazos por horas hasta que finalmente se quede dormida o tranquila. Pero lo más satisfactorio de esa frustración inicial es la sensación de logro que le sigue. Aprender las mejores formas, lo que funciona y lo que no funciona con ella, etc., es decir, saber y demostrarme que yo sí podía.

Si bien estaba y siempre estaré muy agradecida con mi mamá por su ayuda, prefiero mil veces más la sensación de logro que la sensación de alivio inmediato, pues la recompensa es mayor, viene acompañada de aprendizaje, satisfacción y crecimiento!

En las mentorías personalizadas en emprendimiento con niños me ha tocado estudiantes que les cuesta soñar o desear, porque ya lo tienen todo! Juguetes, viajes, lujos, etc. Y cuando finalmente piensan en algo que quieren, tienen poca motivación por “trabajar para lograrlo”, pues saben que sólo basta con pedírselo a sus papás, para que ellos se lo den.

Todos los padres queremos lo mejor para nuestros hijos, pero a veces confundimos eso con resolverles la vida, darles las respuestas muy pronto, evitarles frustraciones y fracasos; en síntesis, con brindarles una sensación de alivio inmediato, que como vimos, les bloque la posibilidad y la motivación de lograrlo por sí mismos y de saborear la deliciosa sensación de logro.

Les propongo que intentemos, por una vez y a manera de prueba, no ayudarlos de inmediato y observar cómo se las arreglan, qué estrategias buscan, cómo lo resuelven. Intentemos no darles lo que tanto quieren y decirles que se lo tienen que ganar (ahorrando, haciendo trabajos en casa o emprendiendo!). Seguro sentiremos una sensación de impotencia al principio, pero les garantizo que luego su logro será una gran recompensa para nosotros y una doble ganancia para ellos!

Andrea Del Granado

Maestra Libertaria

La Paz Bolivia

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